Como keynesianimo se describe una política económica estatal, la que conduce la demanda de bienes y de servicios y, en caso de necesidad de la economía, la reactiva a través de un incremento de los gastos públicos.
Un aspecto central de la revolución keynesiana de los años 1930 fue reconocer que en una economía de mercado una continua baja de actividad puede llevar a la desocupación, esto es que la economía no necesariamente debe tender al pleno empleo. |