La ciencia social positivista visualiza a la sociedad como una máquina social, la que debe ser reconocida a través de la objetividad científica. La acción política en el positivismo es la técnica social. Para construir tal visión es menester intervenir en la máquina social. De aquí surge también una división social del trabajo. La ciencia debe plantear los problemas objetivos y los ingenieros deben reparar las fallas que aparecen a través del desarrollo, replicando el trabajo de los ingenieros a la hora de reparar los defectos de cualquier máquina hasta conseguir su buen funcionamiento. Para el positivismo el orden es condición del progreso.
En las ciencias económicas estaba determinada la técnica social, sobre todo durante la predominancia de la política económica keynesiana. La industria y la agricultura fueron planeadas de acuerdo a los métodos de la técnica social al igual que una máquina, así como la política monetaria y la fiscal. |