Política y economía son partes de áreas sociales. La economía y las ciencias políticas son disciplinas científicas. Los procesos económicos, políticos, sociales y culturales no son encasillables en ningún sistema especial y tampoco pueden ser analizados por una única disciplina. Porque el mundo en el que vivimos representa una unidad contradictoria, una así denominada totalidad, la economía es entendible sólo intercalada en la política, la cultura y la sociedad. Una mirada global debe ser abarcativa, sea ella inter- o transdisciplinaria.
Las explicaciones científicas, políticas y económicas son fragmentadas cuando son hechas únicamente por especialistas de disciplinas separadas. Ellas deben ser intercaladas en un análisis científico social e investigarse interdisciplinariamente.
La teoría económica se inclina a comprender sus conocimientos como leyes naturales. Así afirma la teoría económica dominante, la neoclásica, que la ley de la oferta y la demanda tiene validez independientemente del espacio y del tiempo. Este mensaje puede ser criticado tanto en el marco de un análisis político económico, como también cuando se exponen con absoluta claridad los fundamentos teóricos científicos de la teoría neoclásica. Es imposible entender a la sociedad con los conceptos y métodos de las ciencias naturales. Por eso el positivismo, en el que se basa la teoría neoclásica en las ciencias sociales, tiene sus límites.
La investigación social interpretativa estudia al mundo como una unidad, mientras el pensamiento desde cada disciplina fragmenta la percepción de la realidad. Pensar dentro de disciplinas es disciplinar el pensamiento. Es necesario aunar las energías, aportar las partes para lograr más amplitud y claridad. Entonces es necesario en lugar de investigaciones paralelas y fragmentadas, que algunas veces terminan siendo fundamentalistas, construir una explicación universal. Por otra parte, la mirada sobre el todo es la mejor protección frente al pensamiento y la acción del fundamentalismo.
Ver almundo como una unidad en la contradicción, es decir verlo como una totalidad, fortalece la conciencia de la legitimidad de la convivencia de las distintas interpretaciones de la realidad. Una mirada dialéctica del mundo es al mismo tiempo una mirada frente al mundo y frente a uno mismo con actitud crítica. Ella demanda, sin duda, reflexión y autorreflexión. |