Las definiciones de desarrollo, tanto de los universalistas como de particularistas quedan prisioneros del pensamiento dualista y del positivismo. Sólo en el marco de la investigación social interpretativa es posible escapar del dualismo de lo universal y lo particular. Para definir el desarrollo es requisito hacer una revisión de la relación entre los objetivos y los medios y, al mismo tiempo, respecto a la teoría y la práctica.
El sentido racional del positivismo trabaja tanto sobre los objetivos, en cuyo caso es normativo, como sobre los medios, en cuyo caso operacionaliza la problemática. Por el contrario, si el desarrollo se convierte en proceso, el futuro puede percibirse como algo abierto, un espacio abierto donde los actores pueden abordar iniciativas prácticas. |