El estado público (abierto) se basa en la participación de todos y crea esta participación; facilita el acceso al Estado y al mundo público a todos cuando las decisiones son tomadas democráticamente y son hechas transparentes. Esto impide la privatización del Estado, ya sea por venta total o por patrimonialismo. El Estado público es un concepto normativo y facilita la participación de todos:
Todos los habitantes deben tener acceso al Estado: un Estado de bienestar universal debe proveer los bienes públicos para todos, salud, educación y vivienda no deben ser mercancías.
Para todos los habitantes debe haber oportunidad de cogestión en las decisiones estatales.
El Estado abierto es un Estado transparente en el que las decisiones y los procesos de toma de decisiones se dan a conocer públicamente y llegan a ser democratizados en el sentido de un reformismo radical de la sociedad que permite a sus habitantes cambiarla paso a paso. Para eso es importante democratizar el proceso de discusión del presupuesto, tal como se viene practicando con éxito desde hace 13 años en Porto Alegre en el sur de Brasil. El presupuesto es una cuenta impregnada de política, las asignaciones presupuestarias pueden hacer posible o impedir la concreción de proyectos sociales; construir calles o subvencionar escuelas comunes, promover la organización autónoma de las mujeres o sanear bancos, fomentar la economía de los sectores medios o ayudar a los desempleados, es decir: Un Estado abierto no es Jauja, en un Estado abierto existen presiones, de ningún modo se puede decir que la construcción de calles, el saneamiento de bancos o la promoción de los sectores medios no tengan sentido y a la vez sean medidas deseadas democráticamente. Sin embargo resulta inaceptable la imposición de leyes totalitarias impuestas por la coacción de las circunstancias que no sean sometidas a la discusión pública. El Estado abierto confronta las presiones circunstanciales con la representación válida de la sociedad: Si en una región se decide a favor o en contra de la tecnología genética, no es una cosa acordada, sino que debe ser discutida hasta llegar a un acuerdo. Lo que se puede llegar a asegurar con esto es la relación abierta entre la burocracia del Estado y los intereses económicos. No se impide el lobby de los poderosos pero se hace públicamente. Un Estado abierto puede, por respeto a cada ser individual y por respeto ante el pueblo que es el soberano, tomar las decisiones centrales para la sociedad en su conjunto públicamente y nunca a sus espaldas.
El Estado como área limitada, como institución, como la suma de sus empleados estatales con sus reglas y su burocracia es sólo una parte de este nuevo concepto de Estado. La utopía de Estados abiertos no se orienta por la dimensión sino por la forma del Estado. Un Estado abierto necesita, además de las instituciones estatales, sectores de voluntarios, organizaciones no gubernamentales y otras que pueden brindar contribuciones públicas. El Estado público apunta a dejar que todos participen en el Estado y la sociedad. El Estado abierto se diferencia de los Estados socialliberales en que propugna el derecho de organización del conjunto social. En el área de los servicios públicos como la salud, la educación y el tránsito, el Estado abierto no sólo asegura sus fundamentos en el sentido de un modelo asistencial, sino sobre la puesta a disposición con contribuciones de alta calidad para todos. La diferencia central con el modelo socialliberal reside en que la sociedad civil participa para poner a disposición de los pobres una oferta mínima de educación y salud. En el modelo socialliberal una educación y salud de calidad es sólo posible para los que tienen medios para pagarlos. Se basa en un pensamiento clasista y hace soportable la división social; un Estado abierto no puede nunca conformarse con tal modelo. |