Desde hace alrededor de 20 años la problemática ecológica se convirtió en un tema político esencial. Inclusive se estableció una determinada práctica ecológica a través de acciones: Se llegaron a impulsar ciclos económicos duraderos, lo que se tomaba de la naturaleza debía poder devolverse a la región. Las iniciativas para la explotación de la bio-economía se apoyaron sobre consumidores adultos, los que compensan el esfuerzo de los campesinos con precios más altos. El análisis y la práctica de relaciones ecológicas se conforma frecuentemente observando a la ecología como un problema parcial social, que no tiene nada que ver con cuestiones estructurales. Apenas existe un curso sobre economía sostenible que critica el libre comercio de la OMC o el mercado interno de la Unión Europea como un peligro. Con la Agenda local 21 vinculada a los cambios climáticos surgieron algunas iniciativas que querían transformar el “pensamiento global-acción local”, pero hasta ahora hubo pocas iniciativas sobre “pensamiento glocal y acción glocal”. Las tentativas para cambios locales son importantes, aunque en los últimos tiempos han perdido mucho de su fuerza utópica porque no se ha llegado a avanzar en la producción de conexiones de lo local con lo global. Mientras se compra carne bío se defiende el dogma del mercado común europeo; se defienden los ferrocarriles locales y al mismo tiempo se liberaliza la política de tránsito. Resulta indispensable una relación estrecha entre las actividades locales y los procesos globales, con ello se puede lograr que las estructuras, como imposiciones de las circunstancias, no dificulten los buenos proyectos locales. Existen críticas intelectuales a la aceleración provocada por los mercados financieros. Esta crítica señala que los tiempos de valorización del capital financiero son mucho más cortos que los ciclos de la cosecha. La lógica determinante de los tipos de interés de los mercados financieros y, los rendimientos acordados a partir de ello, contaminan ecológica y socialmente las iniciativas económicas duraderas que tienen diferentes horizontes temporales. Las críticas a las estructuras básicas capitalistas en proyectos ecológicos y sociales quedan en gran parte enmudecidas. |