La burguesía es entendida hasta la Revolución Francesa, o hasta 1848, como una fuerza progresista, que heredó de la aristocracia el papel de sujeto de la historia. Con su ascenso se convirtió en una fuerza persistentemente conservadora, cuyo objetivo era defender lo existente. Por tal razón es importante poner atención sobre cómo la historia de la sociedad burguesa alcanzó su punto culminante y declinante.
“Los economistas actúan de una manera particular. Para ellos existen sólo dos formas de instituciones, las naturales y las creadas. Las instituciones del feudalismo son instituciones creadas, las de la burguesía, naturales. En eso se parecen a los teólogos que también diferencian dos tipos de religión. Cada religión, que no es la propia, es un invento de los hombres, mientras que la propia, es una revelación de dios. De ese modo existió una historia, pero no existe ninguna más” (Carlos Marx, La miseria de la filosofía, MEW23:96). |