Planificar significa la organización racional de los procesos. En el siglo XX la planificación se convirtió en una de las más importantes técnicas sociales, porque permite, no sólo padecer el futuro como fatalidad, sino influenciar sobre él. El predominio del positivismo tuvo consecuencias en la forma específica de la organización racional, a saber, la producción de estados sociales mediante métodos determinados y técnicas sociales neutrales.
En el fordismo, la planificación estableció la innovación social, como aplicación para la solución de los problemas políticos y socioeconómicos ampliamente dispersos. La planificación ganó legitimidad práctica y discursiva por encima de los grupos ideológicos. |