Las ciencias económicas son una disciplina de las ciencias sociales. Ellas producen para las ciencias las teorías que deben explicar las relaciones económicas. La producción de teorías económicas es de ahí un trabajo teórico y acompaña en primera línea a las necesidades de la ciencia. La teoría económica presenta así una autonomía precisa frente al desarrollo social.
Las ciencias económicas no producen por sí mismas riquezas, sino que sus pensadores son pagados por el Estado y por los grandes capitales. De allí que exista una relación material de dependencia de la ciencia con la política económica de los gobiernos. Las exigencias, en última instancia diferentes de época en época, son que las ciencias económicas produzcan conocimientos relevantes, es decir, conocimientos que sean una contribución al desarrollo económico y político.
La relación entre las ciencias económicas y el desarrollo económico-político es dialéctica. La teoría influye sobre las acciones políticas así como repercute, en última instancia, sobre la producción teórica.
La formación de teorías económicas influye también en el discurso económico político e interviene de ese modo en los desarrollos políticos. Las teorías pueden permanecer ocultas durante años y décadas, dormir en los cajones sin adquirir estado público. Sobre los precursores de la hoy mundialmente dominante teoría neoclásica reinó, tras la publicación de su obra, “an almost complete silence for a decade” (Screpanti 2001). Recién a través de determinados desarrollos económico-políticos y el desplazamiento de constelaciones de intereses llegan a ser posibles formas específicas de la formación teórica. |