La reivindicación de igualdad constituye una parte de los ideales de la revolución francesa. La historia enseña que la igualdad de los hombres es algo artificial, algo construido por ellos mismos. La forma natural de organización del hombre animal es la jerarquía, sea ésta por la edad, el género o el origen (linaje). De allí que la historia de la humanidad es también una historia de la dominación. Las estructuras de poder solidifican las jerarquías y dejan aparecer la desigualdad como normal.
La Polis griega presentaba en la antigüedad una forma de organización política de iguales. Los ciudadanos propietarios podían participar con iguales derechos en la vida pública. El espacio de poder artificial creado de la Polis se basaba en límites hacia afuera y que permitían promulgar las leyes hacia adentro. La igualdad de los ciudadanos era la condición para que ellos desarrollaran su libertad. Esto fue una innovación histórica, que no es suficientemente evaluada. Fue en cierto sentido una forma de dominio evidente porque la igualdad artificial estaba limitada a los propietarios y con ello se limitaba el espacio privado a las mujeres, niños y esclavos, que estaba bajo el mando de los señores de la casa.
Con la revolución francesa fueron por primera vez considerados todos los hombres de una comunidad como iguales. La igualdad de todos los hombres y mujeres llegó a ser un derecho humano, que llegó a ser considerado como artificial, pero en ningún caso como derecho natural. Por eso, los derechos humanos son siempre sólo realizables dentro de espacios de poder internos. Asimismo la comunidad internacional de Estados puede introducir los derechos humanos sólo donde cooperan los gobiernos.
Igualdad como igualdad de trato, es decir, como igualdad legal posibilita las formas liberales de libertad, la que se restringe a la ausencia de presión. Este concepto de igualdad exige una justicia pública funcionando, que garantice la igualdad de trato.
Igualdad se puede definir también como igualdad social. La exigencia de igualdad de oportunidades parte del hecho que las estructuras de dominación distribuyen las oportunidades de vida de la gente de manera desigual. En los hechos los hijos de los trabajadores domésticos tienen otras chances de vida que los hijos de los académicos. Esta consideración de la desigualdad conduce a que el Estado se comprometa con medidas activas y de esa manera establezca laigualdad de oportunidades. Esto es hoy la condición necesaria para hacer posible el desarrollo, etendido como libertad para todos.
“El hecho de la pluralidad de los hombres, la condición fundamental de las acciones como el hablar, se manifiesta de dos maneras diferentes, como la igualdad y la diversidad. Sin homogeneidad no habría ninguna comunicación entre los vivientes, ninguna comprensión de los muertos y ningún plan para un mundo, el que no estará más poblado por nosotros, pero sin embargo siempre de semejantes. Sin diversidad, ese absoluto ser diferente de cada persona, el que es, fue y será, no necesita ni del idioma ni de las acciones para una comunicación (Arendt 1981:164).
Con cada persona que nace, llega un nuevo ser al mundo, que es distinto. Dotado con la capacidad para actuar, que será influenciado en su transcurrir en el mundo. Se pondrán iniciativas y se moverán cosas. La variedad en las acciones que resultan en una comunidad es una riqueza a la que jamás se podrá renunciar en el sentido de la igualación. La variedad en la cultura, en las opiniones, en los paisajes y en las personas hace la vida interesante. Recibir siempre lo mismo sería aburrido. De allí que la igualdad nunca puede ser un objetivo por el que la gente pueda de verdad apasionarse. |