La participación puede sólo llegar a hacerse realidad con una clara alianza política entre las clases medias y bajas. Cada una de ellas por separado tiene poco poder, los fundamentos de esta alianza son una política universal de derechos, con anclaje en el Estado de bienestar con rango constitucional, que garantice derechos demandables y realizables. El Estado de bienestar debe regir para todos y debe reunir en un territorio a todos los hombres y mujeres como espacio social público. Una política de derechos universales es una política que brinda servicios públicos para todos, para hacer del espacio público un espacio común para todos los ciudadanos. Las tendencias a la segregación social y política, la separación de los grupos según su pertenencia de clase, sus domicilios, las escuelas y hospitales que ellos visitan ponen en peligro la cohesión social. Se trata de articular una nueva regulación social basada en la igualdad de derechos para todos. |