Las personas no quieren soportar un destino sino quieren darle sentido a su vida. Lo que la gente espera de su vida es organizar su propio espacio vital organizando al mismo tiempo también al mundo. Puede haber quienes limitan sus pretensiones a su vida personal perdiendo de vista su oportunidad de incidir en el mundo. Sin embargo, todos recuerden con alegría aquellos momentos donde el propio accionar le dio un vuelco a lo que pareció un destino inevitable. Al fin de cuentas, son estos acontecimientos que perduran en nuestra memoria y no la rutina de la vida de todos los días. La utopía de la participación abre la posibilidad a todos los hombres de organizar en conjunto su vida y también al mundo.
Cuando se construye una casa, no se trata solamente de adornar las cuatro paredes sino de la construcción de una casa nueva, es decir un mundo nuevo. Pensamientos críticos y la creación de lo público son condiciones esenciales para que la organización (formación, creación) de la sociedad sea nuevamente el eje central de la política.
La organización es la máxima expresión del accionar político y al mismo tiempo siempre existe el peligro que las elites queden restringidas en pequeños círculos. Una utopía de la participación no debe olvidar, en la creación de espacios para la organización, que el acceso a estos tiene que ser lo más abierto posible. |