El poder ejerce efectos no sólo sobre los recursos sino también sobre las reglas y por eso fluye en todas las relaciones sociales, crea dispositivos y regulaciones. Las reglas de juego sociales, sean ellas leyes, instituciones o valoraciones culturales, a unos les abre posibilidades y para otros significan límites.
El poder puede ser entendido como una relación social consolidada, como una estructura, en la que los individuos son como balones de juego, que tienen que soportar un destino. Poder consolidado se convierte en dominio. El capital es una relación social, que estructura esencialmente el espacio para la transformación y organización de la polarización espacial social. El capital restringe las posibilidades de acción, determina acciones incompletas y necesita incluso para su perduración actos de hombres libres. En esta contradicción se arraiga una nueva fuente de inestabilidad para el orden espacial social.
Los socialliberales tienen una representación limitada porque para ellos la sociedad es aceptada como inmodificable. La alternativa para este reformismo poco entusiasta es la revolución, esto significa una reconstrucción sin mirar siquiera por las pérdidas. Los administradores de la casa deben ser derrocados y los nuevos amos pueden así tener la posibilidad de hacerlo mejor. |