El capitalismo se sustenta, además de los mercados, en la existencia de la propiedad privada. Esta propiedad privada debe ser claramente definida como los procedimientos para el cambio de titularidad de la propiedad. Esto último es regulado a través de derechos contractuales. De ahí que un Estado debe disponer los instrumentos jurídicos para que esa propiedad y los derechos sobre ella puedan transferirse. Este importante rol de los Estados no es cuestionado por los modelos liberales radicales. El Estado guardián del liberalismo de Manchester es un Estado que asegura día y noche la propiedad, siendo esa su única tarea. |