El subjetivismo es el polo contrario dualista del objetivismo. Es el punto de vista que pone en primer plano temático-conceptual a los hombres individuales y/o actores colectivos (“el sujeto”).
El modo de conocimiento subjetivista focaliza casi exclusivamente los fenómenos subjetivos (percepciones, estados conscientes, intenciones, representaciones congnitivas, etc.) tal como son recibidos directamente por las experiencias cotidianas de individuos concretos, se manifiesta por Bourdieu en la Etnometodología, en la sociología interaccionista, en la sociología de la acción de A. Touraine, en la filosofía voluntarista de la libertad de Sartre y no menos importante en la fenomenología social (Principal representante: A. Schütz a continuación de la fenomenología E. Husserls). Una crítica a estas formulaciones es la reducción del conocimiento científico social a la reformulación científico-descriptiva de las experiencias previas y con esto, la renuncia a la de-centralización de la aparente inmediatez de la práctica de la vida cotidiana. De tal suerte, la forma de conocimiento subjetivo no puede alcanzar una comprensión del mundo como evidente y lejos de dudas basado “sobre una descripción bien lograda del afuera que caracterice la experiencia vivida del mundo social como tal. Esto es así y obedece a que esta forma de conocimiento excluye la pregunta por las condiciones de la posibilidad de tal experiencia, o sea la congruencia de la estructura objetiva con lo apropiado, la que proporciona la experiencia práctica del mundo confiable, típica ilusión de la comprensión directa que al mismo tiempo excluye toda pregunta por sus propias condiciones de posibilidad” (1993, p. 50). El modo de conocimiento subjetivista sugiere además, con su autolimitación característica en la reformulación de la experiencia cotidiana, una irreal cuasi-identidad de la práctica-cotidiana y lo teórico-científico. |