Un territorio es un espacio limitado, en su interior rigen reglas determinadas. Lo típico en esos territorios es que quien tiene el poder sobre el espacio es el soberano. Establece reglas que son vinculantes en todo el espacio. En la frontera termina el poder de disposición de los soberanos. Las disputas políticas apuntan con frecuencia a desplazar las fronteras y con ello inciden sobre el ámbito de aplicación de las propias reglas. Las reglas que satisfacen los intereses de un grupo determinado se convierten en ajenas y son sólo aceptadas de mala gana.
Un análisis histórico muestra que los territorios se basan en fijaciones transitorias. Los espacios de poder político se modifican a través de los cambios político-económicos y las relaciones de fuerza sociales. En la actualidad, por ejemplo, la Unión Europea, que creó una imagen de nivel supranacional, muestra semejanzas y diferencias con el territorio de los confiables Estados nacionales. |