El espacio no existe con independencia de la sociedad, por el contrario es un producto de la sociedad. Observar al espacio como producido requiere de un acceso al conocimiento dialéctico que se alimenta de los diversos y sucesivos momentos, cercanos los unos con los otros. La producción del espacio se despliega en esa dialéctica del cambio y la permanencia.
Que el espacio es producido se aclara ya en las raíces lingüístico-históricas de la palabra espacio. Así es en el diccionario de Grimm, donde sobre el “espacio” se encuentra lo siguiente: “Un espacio, esto es la creación de una claridad en el bosque donde establecer un asentamiento o realizar un cultivo”.
Los conceptos de espacios absolutos y relativos aportan puntos de vista diferenciados del espacio. En el lenguaje cotidiano y, frecuentemente en la ciencia, los espacios absolutos son vistos como algo independiente, que llegan a estar provistos de fuerza y características propias: Tschernobyl cambió el mundo, la franja de Gaza es un polvorín y las zonas rurales sólo pueden contar con sus propias fuerzas para su desarrollo. El espacio nunca puede ser un sujeto social, sino sólo hombres y mujeres en ese espacio, porque el espacio social debe ser entendido como un espacio de relaciones. Por eso necesitamos conceptos que expresen esa dinámica.
Tal vez en lo económico el significado de espacio es más relevante. El espacio no sólo es producido por los holandeses que con sus diques ganaron tierra al mar en el más exacto sentido de la palabra. Para que un suelo sea fructífero los hombres deben arar, sembrar y desmalezar. Las plantaciones de caña de azúcar son, como lo señala la palabra, no sólo un monocultivo, sino que se precisa una organización social en la plantación para obtener el azúcar. En la época de la zafra puede trasladarse toda una comarca para dedicarse al trabajo temporal del corte de caña. El monocultivo sólo es rentable con la incorporación de medios de transporte rápidos. Las Antillas como espacio serían muy distintas sin el comercio mundial. El comercio internacional produce la geografía de Haití tal como la podemos ver hoy en día. |