La economía política se divide en dos ramas, la micro y la macroeconomía. La microeconomía visualiza a la economía como un punto indeterminado donde se desarrollan las actividades económicas y como tal ocupa en la cabeza el espacio que ocuparía la cabeza de un alfiler. Por ello es una teoría inespacial, que ve al mercado como un sitio en el que se resuelven los problemas. La “plaza del mercado” es la cabeza de ese alfiler al igual que un único punto espacial. De ese modo quedan suprimidas las preguntas sobre el transporte, las comunicaciones y la logística. La crítica a esta reducción de la economía que aborda el mercado sin considerar lo espacial se basa en que tal actitud trae como consecuencia la superación espacial y con ello el distanciamiento de lo espacial se convierte en una tarea especial que es delegada a los especialistas. Los costos que significan las distancias, sean ellos de transporte o de comunicación ocupan para una empresa un sitio al lado de los costos de producción y comercialización y por eso son también un tema de consideración para las teorías económicas. El espacio llega a ser así un factor adicional de lo económico que no puede considerarse como marginal, puesto que como quiera que sea, para las ciencias económicas es legítimo. Lo económico resulta ampliado a través del factor espacio y con ello adquiere realidad cercana aunque en su esencia queda sin embargo sin ejercer influencia.
La economía espacial aborda de manera prioritaria y desde larga data preguntas sobre el tránsito como un aspecto parcial de la economía, pero no con las variables esenciales de las ciencias económicas; con la migración, pero no con el mercado laboral; con políticas regionales, pero no con dinero y políticas financieras. La disciplina especializada considera al espacio como variable junto a otras variables económicas estándar, tales como el aprovisionamiento o la comercialización. Cuando el espacio es relacionado esencialmente con lo social ya no se lo puede abordar como una variable separada. De este modo, la comercialización es un proceso espacial, así como el transporte es un proceso social. De allí que el espacio es mucho más que una mera variable. |