En las ciencias económicas ha caido en el olvido que la teoría y la práctica deben ser entendidos como polos dialécticos, los que conjuntamente permiten comprender los procesos de desarrollo para organizarlos.
En el ambiente intelectual latinoamericano de los años 1950 y 1960 esa interrelación era natural. De ahí que no sólo se puso atención en el estructuralismo y la teoría de la dependencia a causa de sus propias contribuciones teóricas, sino como la forma de abordar la teoría y la práctica como una totalidad, es decir entendida como una unidad contradictoria. |