En los años 1990, tras la caída del llamado socialismo real, el pensamiento liberal alcanzó una posición hegemónica. Ese consenso político impuso el llamado “consenso de Washington”, ("Washington" significa el complejo político-económico-intelectual integrado por los organismos internacionales -Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial-, el Congreso de los EUA, la Reserva Federal, los altos cargos de la Administración y los grupos de expertos) enunciado por John Williamson. Este discurso tuvo implicancia no sólo en el discurso político económico de algunos países en particular, sino que impregnó y de manera especial las recomendaciones de las instituciones de Bretton Woods.
Este presunto consenso acordó las 10 prioridades siguientes:
disciplina fiscal, que garantice un excedente presupuestario;
desvío de las prioridades del gasto público en dirección a las áreas más productivas;
reforma impositiva encaminada a bajar las tasas de impuestos;
liberalización de los mercados financieros;
mantenimiento de tipos de cambio estandarizados y competitivos;
liberalización del comercio, supresión de las contingencias y baja de aranceles aduaneros;
igual tratamiento a las inversiones extranjeras directas que a las internas;
privatizaciones;
desregulaciones; también de los sectores con fines sociales;
garantía de los derechos de propiedad.
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