Por política fiscal se entiende la infuencia de los procesos económicos a través del presupuesto estatal (público). En la teoría keynesiana la política fiscal es de especial significado por las consecuencias sobre la coyuntura. Asimismo, el presupuesto público se ocupa en esencia de la asignación y la distribución de acuerdo a los objetivos fijados, del tamaño y la estructura del presupuesto, así como el equilibrio de los gastos y los ingresos, con independencia de consideraciones políticas de estabilidad. El instrumento para la realización de los objetivos fijados en política fiscal es el presupuesto, el querefleja en números la vertiente política, su dirección.
El concepto de “deficit de gastos” (deficit spending)” cobra, bajo el mecanismo eficaz de la política fiscal, una importancia especial. Designa la vitalización coyuntural a través de un programa de gastos financiado con crédito o la disminución de ingresos (también como “deficit sin gastos” -deficit without spending- denominado, en primer lugar sobre la caída de las tasas de impuestos). Tanto por motivos de política fiscal como basados en políticas distributivas, los gastos aumentan con el fin de anticiparse a la reducción de los impuestos. Por un lado tienen un efecto directo, por el otro un tanto más intensivo, resultan favorecidos más beneficiarios de bajos ingresos. Esto es el concepto del multiplicador, de acuerdo al programa de gastos públicos además de sus resultados directos a través de la creación de ingresos adicionales se aumenta la demanda efectiva. Se invierte en la construcción de calles, los trabajadores cobran un ingreso que usan para consumir, por lo que resultan estimulados más sectores. Más beneficiarios de bajos ingresos sacarán provecho, mientras aumentará la parte a ser consumida (y no ahorrada).
La idea de “deficit spending” influyó la práctica de política económica en el período fordista de postguerra en la totalidad de los países industrializados, pero fue desde la contrarevolución neoliberal y la crisis de la deuda, por lo menos en los discursos teóricos y políticos, progresivamente marginalizada. En realidad, hasta el día de hoy en los países industrializados, en tiempos de coyunturas frágiles por consideraciones de tácticas electorales, se aplican por lo menos pequeños paquetes coyunturales, aunque frecuentemente con propuestas de diferente énfasis (por ejemplo, disminución de la imposición a los dividendos en vez de la financiación de proyectos significativos de infraestructura). |