Con desocupación se denomina la involuntaria falta de ocupación de una determinada parte de la población económicamente activa. En la teoría económica se diferencia la mayoría de las veces entre desocupación estructural, regional, coyuntural o estacional. Desocupación estructural o regional surge cuando la oferta y la demanda en el mercado de trabajo no ajustan o por su requisito de calificación o por su dispersión regional. Contra estas formas se puede, especialmente a través de medidas estatales de promoción, aumentar la calificación o proceder en la promoción o el subsidio para el asentamiento de empresas. La desocupación producida por una no utilización plena de la capacidad productiva de la economía nacional se denomina de desocupación coyuntural. Como es conocido desde John Maynard Keynes, existen eficientes intervenciones contra situaciones coyunturales como la elevación de los gastos públicos o la baja de los impuestos. Desocupación estacional se encuentra en determinadas ramas de la economía las que en determinados momentos del año presentan una variación en la utilización a pleno rendimiento (por ejemplo, turismo, la construcción).
Mientras el desempleo abierto se registra y se publica, se habla del desempleo oculto cuando el que busca un puesto de trabajo, por expectativas negativas interrumpe anticipadamente o nunca comienza la búsqueda. También las personas que se deben ocupar en relación precaria de servicios, medio día o en el círculo de su familia, si estas relaciones ocupacionales no se corresponden a lo deseado, al menos en parte pueden ser registrados como subocupados (o desocupados ocultos). Es evidente que la desocupación oculta es un problema en los países en desarrollo, sin embargo esta desocupación es también para los países industrializados un problema creciente y serio y los datos oficiales para la medición de desocupación reflejan, en el mejor de los casos, los que se encuentran bajos los límites del verdadero subempleo. |