No fueron tanto las debilidades teóricas como un cambio en el clima político el que produjo el fin del dominio de los clásicos. La doctrina clásica, incluso en su forma más liberal pone de relieve el rol económico de las clases sociales y los conflictos de intereses entre ellos. El primer plano se trasladó a finales del siglo XIX del antagonismo entre los capitalistas y los propietarios de la tierra a la contradicción entre los trabajadores y los capitalistas. El temor y el espanto que surgieron con las obras de Marx aumentaron por toda Europa por la influencia de la Comuna de París de 1870. Los dogmas, los que estimulaban conflictos serían en adelante indeseados. En cambio fueron muy bienvenidas aquellas teorías que desvíaban la atención de los antagonismos de las clases sociales. (Ver Robinson, Eatwell, 1974: 67f.)
La teoría neoclásica llegó a ser la teoría de la burguesía ascendente y una innegable técnica social para la teoría de las contradicciones sociales. |