El liberalismo político es en muchos aspectos ambivalente, sobre todo por no presentar como problemática la relación de los derechos políticos y personales, por un lado, y los derechos económicos de la propiedad privada, por el otro. La alianza de democracia y liberalismo fue histórica, pero absolutamente ambivalente.
La política liberal tuvo su apogeo en el siglo XIX, cuando los partidos liberales triunfaron en elecciones limitadas. Los británicos Whigs son un ejemplo típico. Hayek dice en sus escritos teóricos: El complejo de ideales que caracterizó esta tradición se puede resumir bajo tres principios coherentes la “libertad de expresión”, “el imperio de la ley” y especialmente el “derecho de propiedad privada” junto con la competencia económica. (comparar: http://www.mises.de/texte/Hoppe/eigentum/index.hatml)
La historia de los liberales del siglo XIX mostró que eran siempre menos importantes la libertad de expresión y el Estado de derecho que la defensa de la propiedad privada y con ello el statu quo. Esto último ha conservado vigencia en el siglo XX, como se pudo comprobar con el apoyo de Hayek al golpe militar en Chile en 1973.
El comportamiento del liberalismo con la democracia no fue disociado sólo en el siglo XIX y en situaciones extremas. Lo importante fueron las decisiones políticas con independencia de quien ejercía el gobierno. |