Las ciencias económicas se basan esencialmente en el Positivismo. Se postulan y verifican relaciones universales a través de datos empíricos útiles para el caso, realizando una revisión matemática de las hipótesis en el marco de los modelos. La economía es entendida o como un sistema autodirigido, tal como sería descripto un sistema biológico, o es observada como una máquina, que puede ser conducida por medio de intervenciones técnicas. En el primer caso predomina lo biológico y en el segundo la metáfora física.
El Positivismo constituye el fundamento para la intervención racional en la sociedad y en la economía. La planificación económica simboliza, en el aspecto económico, la técnica social por excelencia. Esta suministra sobre bases objetivas, o sea, sobre los intereses sociales particulares, los fundamentos de las decisiones para la conducción de la economía de la mejor manera posible. El Keynesianismo fue en el Fordismo la aplicación más importante del positivismo. Pero también la política social y la economía socialliberal se basan en el Positivismo. La economización de lo social crea modelos en los que los indicadores objetivos estructuran la realidad.
La teoría neoclásica se basa en una teoría subjetiva de precios. No obstante permite describir las utilidades subjetivas mediante las curvas de indiferencia y de ahí reproducibles objetivamente, es decir, la teoría de precios subjetiva exige validez objetiva. |