El socialliberalismo es fruto del movimiento del ´68 que, con su ímpetu libertario emergió como contraposición al neoliberalismo. Ya los gobiernos reformistas de Willy Brandt en Alemania y de Bruno Kreisky en Austria fueron frecuentemente señalados como socialliberales, aunque la política reformista de los años 1970 se basó esencialmente sobre la alianza entre los partidos socialdemócratas y los sindicatos.
A comienzos de los ´90, junto a Clinton y Blair, llegaron al poder en el centro muchos gobiernos de izquierda. En América Latina el neo-cepalismo prometía una “transformación productiva con equidad”. La discusión pública demandó durante diez largos años la responsabilidad social. La desorientación ideológica del establishment en los países centrales alcanzó su punto cúlmine.
En una mirada retrospectiva, el liberalismo económico en comparación con el socialliberalismo aparece como un proyecto modesto. Adam Smith y sus simpatizantes reivindicaban que lo económico se resolvía en función de los criterios del mercado. Los socialliberales niegan no obstante la propia lógica de lo social y lo político. El abordaje de lo social con criterio economicista somete a la sociedad y a la política a la lógica del capital y del mercado. “Lo que no tiene precio, tampoco valor” rige desde larga data, no sólo para productos sino para toda actividad humana. La formación y la salud crean capital humano, la amistad, capital social. Los hombres y mujeres estudian para poder venderse mejor, los asesores tienen su precio y las organizaciones se venden al mejor postor. ¿Quién debe pagar cuando una paternidad irresponsable trae como resultado niños discapacitados? Estas representaciones pueden ser aceptables como imágenes y metáforas pero pueden ser peligrosas cuando son imágenes de lo que pasa en la realidad, cuando alcanzan a producir la disolución unilateral de las contradicciones y no sólo los discursos, sino también las prácticas. ¿Quién y qué determina las fronteras o los límites entre el capital social, el que es utilizado por la burocracia del Estado para las relaciones, y la corrupción? Cuando todo tiene su precio, ¿cuánto cuesta una ley, cuánto un niño, cuánto cuesta el mundo? ¿Acaso pedir un millón por una noche ocurre sólo en la ficción como en la película “propuesta indecente”? |