El dispositivo de la competencia (en Novy 2003 llamado dispositivo de la glocalización) propone la competencia como el discurso y la práctica de un orden, el que permite solucionar los diferentes problemas de la misma forma y manera. Las relaciones de competencia en la sociedad capitalista de mercado generan enfrentamientos entre unidades autónomas -individuos, grupos, organizaciones y espacios-. El individualismo y la fragmentación son estimulados y la solidaridad social enterrada. Con esto se promueve una posición fundamental, favorecer la competencia enfrentada con la solidaridad, si bien el capitalismo se basa estructuralmente sobre la dialéctica de la competencia y la cooperación. La división del trabajo necesita esencialmente de la cooperación entre las organizaciones de trabajo y los empresarios. Cuando los hombres actúan como homines oeconomicis, las relaciones de tensión se diluyen tendencialmente a favor de la competencia. Esta lógica de la competencia no está restringida a lo económico. Ella es expansiva y se puede extrapolar a muchas otras áreas: La mercantilización de lo social y lo político crea una sociedad competitiva y un Estado competitivo.
Este nuevo régimen de acumulación necesita cambios fundamentales en la regulación. La privatización de los servicios públicos y la introducción de la autoridad regulatoria, la que trabaja en conjunto con la empresas privadas en el marco de la cooperación público-privado y el cambio de la estructura del Estado a través de organizaciones supranacionales, son ejemplos para las ampliaciones concretas de la forma del Estado y con ello del Estado como campo de relación. Todas ellas estructuran, como el poder tiene efectos concretos en un contexto espacial.
El dispositivo de la competencia muestra una relación cercana con el régimen de acumulación extensiva y la regulación liberal. La crítica al dispositivo de la competencia apunta a la imposición de un dispositivo de la democracia. |