El tercer paso en el método didáctico de los tres pasos: Es, debe y hacer, se ocupa de las posibilidades de acción. Es válido observar como la acción transformadora de la sociedad es posible en las condiciones de la actual coyuntura y puede contribuir a la realización de una utopía concreta. Se trata de pasos concretos hacia la participación.
En la marcha de los procesos de democratización social se presenta el desafío central para los movimientos políticos y sociales críticos. Una forma “de derecho político ampliado de participación” (Dörre 2002:406ff) diferencia entre el proceso y la dimensión del contenido de la participación. Participación significa como derecho socioeconómico el acceso a la comunidad, esto es, la posibilidad de tener participación en la vida social y el acceso a los bienes y servicios. Esto asegura un Estado de bienestar. Esto hace una diferencia, si la formación es un derecho o es una mercancía, y si el Estado promueve capital humano y conocimientos o cultura general. Organizar la sociedad en su conjunto y la propia vida por medio de la cogestión y la co-organización, expresa democratización. Tanto en el barrio como en la empresa dormita en los habitantes y en los trabajadores un potencial creativo, el que sería puesto en práctica para los intereses del bien común. Sobre esa base la participación es un concepto que concretiza la utopía de una organización democrática del futuro en las actuales condiciones político económico dominantes. Una forma “de derecho político ampliado de participación” es el contra proyecto al mercado mundial de bienes y servicios controlado por las corporaciones.
El derecho político ampliado de participación permite transformar un Estado de bienestar burocrático en un Estado de bienestar repúblicano. La res pública sería por lo tanto el espacio político, pero también el espacio socieconómico al que tendrían acceso todos los miembros de una comunidad. Esta utopía concreta de otro Estado de bienestar se diferencia en tres puntos esenciales del modelo burocrático de Estado de bienestar. El primero de estos se trata de una nueva forma de poder y conocimiento, donde el conocimiento técnico de los expertos sea aceptado como el conocimiento práctico de los usuarios de bienes y servicios. En este sentido es entendido un Estado repúblicano de bienestar como una forma de tecno-democracia. En segundo lugar están las formas de organización a desarrollar, las que unen una coacción negociada democráticamente “por encima” con los espacios de organización para la libertad y la individualidad “por debajo”. La organización concreta en el área de formación será de otro modo como en la política tecnológica, la problemática fundamental (de esencia) es la compatibilidad de la capacidad de organización con la libertad y la diversidad. En tercer lugar se trata de un modelo dinámico, donde se experimenta con formas de organización social justas y libres. Espacios libres para experimentos e innovación son imprescindibles para invitar a la crítica y el cambio del orden existente. La salida racional de la propia minoría de edad no permite ningún orden estático, sino requiere de un proceso de cambio individual y social. |