La tercera forma estructural del capitalismo es la competencia. En la teoría de la regulación ese concepto está vinculado con las relaciones de competencia. Esto regula tanto la competencia entre los propietarios como entre los trabajadores. Da cuenta sobre la medida de la concentración y la centralización del capital y sobre la formación de los precios. Los monopolios y los oligopolios tienen el poder de fijación de los precios y pueden imponer rentas monopólicas; en los mercados atomizados se regulan los precios con la mecánica del mercado. La competencia es una forma estructural del capitalismo que no sólo influye sobre el capital sino también sobre el trabajo. Puede ocurrir que cuando la disputa por la distribución de los ingresos es importante, la lucha de clases se convierte en el punto central. Asimismo existe la competencia dentro de las fuerzas de trabajo: Fuerza de trabajo registrada contra no registrada, trabajadores locales contra extranjeros, hombres contra mujeres. |