En las crisis muere lo viejo, en tanto lo nuevo no acaba de nacer. (Antonio Gramsci).
Las fases en las que el desarrollo se desliza por carriles estables, en los que existe la certeza que mañana se podrá negociar igual que hoy se diferencian de las fases donde no existe tal certeza respecto al futuro. Esto no significa que cualquier inseguridad sea una crisis que plantea interrogantes sobre las estructuras, como por ejemplo un dispositivo, o una regulación estable.
En las pequeñas crisis permanecen intactas las estructuras, las acciones se ajustan y de esta manera en poco tiempo se restablece la estabilidad.
En las crisis mayores las estructuras tambalean. Las rutinas arraigadas no funcionan. Las expectativas hacia el futuro aumentan, las posibilidades de organización del desarrollo se incrementan. En esos momentos la formación capitalista está dispuesta. En una coyuntura de crisis las acciones adquieren mayor significado y los hombres pueden hacer su historia y geografía.
Cuando se producen confrontaciones sociales dentro de un orden estable se trata de crisis menores. En cambio, las grandes crisis son crisis de las estructuras, es decir de la acumulación, la regulación y el dispositivo. En crisis pequeñas las posibilidades de acción están acotadas a pequeños cambios de rumbo, pero en ningún caso a cambios radicales. En crisis mayores en cambio, es posible introducir cambios más profundos. En cualquier caso, no sólo se destruyen las viejas, sino que se construyen nuevas estructuras que en los hechos resulten duraderas. Luego de una gran crisis la sociedad transita un camino nuevo. |