La economía es siempre un ciclo: sembrar y cosechar, fabricar y vender, producir y consumir. Una sociedad puede restablecer sólo con esto el punto de partida, entonces actúa como un proceso cíclico, o llega a través del desarrollo, entonces la idea de espiral es adecuada. En el largo plazo la última idea es siempre adecuada, en el corto, la estabilidad del proceso cíclico es sin embargo también observable. La economía es un proceso. Para su comprensión se necesitan teorías dinámicas que ubiquen el cambio en el punto central de las reflexiones. Este proceso expresa la dialéctica del cambio y la persistencia.
El ciclo más importante es el de la producción y el consumo. A través de los siglos las sociedades agrícolas practicaron formas de producción autosuficientes: Lo que se producía en el lugar por las familias y las sociedades locales podía ser consumido. Lo cosechado podía consumirse más tarde, las presas cazadas se convertían en comida, los cueros en vestimenta y los materiales elaborados podían cambiarse por mobiliario y enseres. El ciclo de la producción y el consumo se iniciaba y concluía cada año.
En las sociedades capitalistas el proceso de valorización introduce otra lógica a la economía. No obstante, en el capitalismo la economía también puede llegar a entenderse bajo la idea del ciclo. El capital recorre un proceso cíclico, sólo mientras es transferido, puede perdurar.
En el proceso de producción se generan valores superiores a la propia inversión. Ese plus-valor constituye la base de la acumulación y de la riqueza. El proceso de acumulación deviene de la lógica de la utilidad y no del poder político que por la fuerza o las leyes llevan a la práctica la imposición de los intereses. La dinámica económica sigue entonces otras leyes que las políticas. Las sociedades capitalistas son, como tales, estructuras más complejas que las sociedades mismas, lo que conduce a la confrontación del poder económico con el poder político. Esta separación del poder económico del político se muestra como esencial en la sociedad capitalista de competencia y esto es así porque no existe ninguna lógica homogénea del capital. Mientras el capital financiero procura los intereses más altos, el capital productivo el más bajo. |