El positivismo pone el acento en que el Estado debe ser el custodio neutral de la voluntad general. El sistema jurídico lleva las cuentas: Un plan de desarrollo regional representa la voluntad de la población, una ley obligatoria para el pueblo es soberana. Lo que resuelve un Estado democrático es la voluntad del pueblo, esto es, abarca al conjunto de la sociedad. Esta idea representa a los que tienen el poder del Estado y a los administradores de la comunidad.
Así, con la representación del modelo de mercado liberal en nuestras cabezas, cada uno piensa sólo en sus propias ventajas. Cuando los que ejercen el poder dejan de ser controlados se abren las puertas y portones para el patrimonialismo. |