El concepto de “Estado” como corporización de una forma moderna de dominación es relativamente nuevo. Uno de los precursores fue Thomas Hobbes. Hasta el siglo XVIII había dentro de Inglaterra una serie de conceptos para Estado: “regnum”, “res publica”, “monarchia”, “commonwalth”, “nation”, “civil society”. Luego ese concepto sirvió esencialmente para diferenciar entre el soberano y su aparato. Mientras la vigencia del primero como persona es transitoria, el Estado como aparato es duradero. El Estado sirvió también para diferenciar entre el aparato y los que a él están sometidos, o sea la sociedad. El poder del Estado es por lo tanto doblemente impersonal: no es el poder de los soberanos y tampoco de los súbditos. Esta nueva imagen creó una nueva doble forma de poder, por un lado el área del Estado, por el otro el de la sociedad. El primero utiliza la fuerza -y el monopolio sobre los impuestos y el establecimiento de las reglas-, que se expresa con el monopolio para el dictado de las leyes. La sociedad sin embargo posee poder, porque ella crea la riqueza –independientemente de la apropiación directa estatal a través del establecimiento de marcos-.
El dominio del espacio fue el campo central de las discusiones. Una técnica de ese saber-poder-espacio-constelación fueron los mapas “ defined property rights in land, territorial boundaries, domains of administration and social control, communication routes, etc. with increasing accuracy” (Harvey 1989: 249). El Estado aspira a controlar la reducción de los nudos sociales de comunicación en el marco de esos campos. Las fuerzas sociales se pueden servir, por un lado, de esos campos sociales para sus propios fines y por el otro, buscar crear fuera del Estado –y estos son la mayoría de las veces económicos- nudos de comunicación.
Max Weber subraya, que el Estado moderno se caracteriza por el monopolio de la fuerza. Concentra el poder político. En las ciencias políticas son diferenciadas dos formas que interactúan entre sí en el ejercicio del poder: Mediante la fuerza y a través del consenso. De tal manera que no es para nada banal sino particularmente significativo afirmar que el consenso también puede ser una forma de ejercicio del poder. En el modelo liberal el Estado concentra el monopolio del ejercicio de la fuerza y la sanción de las leyes. Un Estado que mantiene el orden sólo a través de la obligación y la violencia es un Estado limitado. Por eso cada Estado debe también legitimarse mediante el consenso. Los grupos sociales poderosos deben aceptar al Estado como instancia de orden legítima. Un Estado amplio asegura su poder también a partir de la sociedad civil. |