El capital es un concepto económico clave que es definido en forma diferente en la teoría neoclásica y en la marxista. Entre los neoclásicos el capital es una intrusión y designa una cosa. Abarca dinero, bienes, inmuebles y el propio saber definido como capital humano. En este sentido el capital es un recurso, el que es mensurable, porque tiene un determinado precio. Con ello se concreta el capital.
El dinero, a menudo por error usado como sinónimo de capital, llega a ser, en una constelación histórica-gográfica determinada, capital. Y es cierto entonces, cuando una parte de la población para llegar a disponerlo –la mayoría por obligación- vende su fuerza de trabajo a los propietarios de los medios de producción. La explotación –dominación económica en sentido estricto- expresa en los procesos de producción la obtención de plusvalía (plusvalor).
En el centro del análisis del capitalismo que hace la economía política, el capital se ubica como estructura de poder, el que para unos es entendido como actor y aglomeración de recursos y para otros, como relación social.
Cuando se junta dinero debajo de un colchón se podrá tener un tesoro, pero no creará valor alguno. Dagobert Duck es rico, nada en oro. Para los neoclásicos es considerado como un capitalista, no así en la economía política. Allí es un simple tesorero. Puede llegar a ser capitalista en el caso que trabajadores asalariados que de él dependan extraigan oro para él. Es decir, la existencia de esa riqueza es sólo uno de los supuestos para, a través de ella, alcanzar relaciones capitalistas. También debe haber gente que trabaje para los dueños del dinero, así los que trabajen sean jurídicamente libres y con frecuencia incluso con semejantes derechos que los dueños del dinero.
Para el marxismo el capital es un derecho sobre la ganancia, que sólo puede existir en una sociedad que separa a los trabajadores de los dueños de los medios de producción. El capital produce una sociedad como relaciones sociales, las que repercuten sobre la propia sociedad, en tanto educa a la gente para obrar empresarialmente, para comprar y vender continuamente, así sea sólo la propia fuerza de trabajo. Estas estructuras producidas colocan a las personas en un segundo paso, enfrentadas las unas con las otras como sirvientes, en una posición aparentemente inmodificable. El mundo se presenta así con poderosa objetividad a la que todos tienen que someterse. Como un conjunto de individos optimizadores, para los cuales los otros individuos son meros objetos de intercambio.
Todos los actores sociales son caracterizados a través del capital, su posición en la sociedad se constituye a través del capital. Los profesores, los que estudian en sus tranquilos y silenciosos colegios, son convertidos por el socialliberalismo en empresarios de las ciencias, en asistentes sociales empresarios y en maestros productores de capital humano. |