El dispositivo nombra la totalidad social como un todo, un espacio estructurado de poder de toda la sociedad. Un dispositivo como un campo de fuerza discursivo es un concepto que no está unido al capitalismo y con eso bien es aplicable a una sociedad no capitalista.
El concepto tiene su origen en Michel Foucault “Saber y poder” él escribe: “también aca la lógica es absolutamente clara, pueden llegar a ser descifradas las intenciones y a pesar de todo ocurrir que nadie las haya proyectado y casi nadie formulado: caracter implicado la gran estrategia anónima, la que casi muda, chismosa coordina la táctica, que el inventor o el responsable alcanza sin hipocresía”.
Foucault utiliza el concepto de dispositivo para describir el cambio fundamental de discurso del deseo y del placer. Con el dispositvo de la sexualidad se deja traslucir, que no se trata de dispositivos para ordenes y estructuras pero sí para contenidos concretos. “Sexualidad es el nombre que se puede dar a un dispositivo histórico. La sexualidad no es ninguna realidad que sirva de base, difícil de comprender, sino una gran red superficial que estimula el discurso, la formación del conocimiento, el fortalecimiento de los controles y la resistencia a encadenar algunos grandes saberes y las estrategias de poder”.
Los dispositivos sirven dentro de determinadas estructuras estables durante años para “estimular discursos”, para estructurar temas, contenidos y maneras de acceso. Pero también en fases de ausencia de una ideología dominante y crisis de hegemonía los dispositivos pueden permanecer como desórdenes discursivos y prácticas estables.
Como campo de poder discursivo se trata de uno, en el que la sociedad en toda su amplitud se constituye en campo organizativo. La regulación tematiza el orden en el capitalismo a partir de formas estructurales que establecen la totalidad social. Entretanto un dispositivo estructura no sólo el discurso, sino también la práctica sin determinar ni armonizar relaciones coherentes. En igual sentido cabe afirmar que en las crisis tampoco rige un caos desestructurado. |