Interpretar significa conocer el contexto pero también la estructura. El conocimiento contextual remite al conocimiento necesario que debe tomarse en cuenta, la situación concreta del lugar a clarificar. El conocimiento estructural permite abordar el conocimiento y, desde un contexto concreto orientarlo de manera tal que lo conecte con otro mucho más amplio; asimismo visualizarlo desde la totalidad social. El conocimiento contextual y estructural en conjunto aportan el conocimiento previo necesario para comenzar la interpretación como un proceso circular. El conocimiento previo nunca puede ser ni tan abarcativo ni exacto, a pesar de ello no siempre será incompleto, aunque siempre provisional. De allí que el conocimiento teórico resulte para la gente sencilla tan simple desde lo cotidiano y el sentido común, casi en iguales términos que el conocimiento previo para los propios investigadores. La diferencia reside sólo en que a través de un proceso de reflexión y crítica sobre ese conocimiento primario se puede construir nuevo conocimiento. La investigación social interpretativa es de este modo preeminente como el arte de la enseñanza, en el curso de largos y a veces tediosos procesos experimentales y, sólo a través de la investigación y la reflexión práctica y cotidiana puede llegar a ser internalizada. La metodología utilizada, aún siendo de gran ayuda, no garantiza en ningún caso interpretaciones científicas confiables. El concepto arte-enseñanza implica, por un lado creatividad y la creación de lo nuevo, por otro, el esfuerzo por asimilar los instrumentos para llevar adelante la tarea. |