Cuando se trata de problemas ecológicos globales ningún continente ocupa tantos titulares como Latinoamérica. La destrucción de la selva pluvial del Amazonas con sus efectos determinantes en el clima mundial y en la reducción de la biodiversidad, la eliminación del sustento básico de los pueblos indígenas, la contaminación del aire en zonas de aglomeración urbana que han merecido nombres como el valle de la muerte, la contaminación hídrica a causa de las aguas residuales de las industrias y las vinazas de la caña de azúcar, la suposición de que el ser humano sea la causa de que el fenómeno del El Niño se manifieste con mayor frecuencia, el aparente incremento de huracanes en Centroamérica y el Caribe —la lista de avisos relativos a catástrofes podría llegar al infinito. A pesar de que algunos avisos son exagerados, hemos de admitir que Latinoamérica tiene que luchar contra graves problemas ecológicos de naturaleza endógena y también exógena. |