 La estructuración de la superficie terrestre es una continua lucha entre fuerzas endógenas y exógenas y con eso una interacción entre movimientos tectónicos, meteorización, erosión y sedimentación. Salvo las formaciones volcánicas surgientes, no existe una parte de la superficie de la Tierra que haya mantenido su forma endógena original. Cada unidad de relieve recién formada comienza a experimentar constantes efectos exógenos. Para poder describir la estructura y el origen del relieve de la Tierra se requiere entender las interacciones entre las fuerzas exógenas y endógenas. Además en el análisis de las formas de relieve de la superficie es necesario tomar en cuenta la escala o dimensión espacial y temporal. La geomorfología general contempla varias escalas para explicar procesos. De esta manera se aprecia y se estudia, por ejemplo, el golpe instantáneo de una gota de lluvia en un lugar determinado como una micro-forma temporal y espacial, de la misma manera como se estudia el surgimiento de los continentes como macro-forma. Desde el punto de vista geomorfológico estructural, Latinoamérica es extremamente diversa y única en muchos aspectos. Las naciones que la conforman establecen algunos "récords mundiales". Por ejemplo, los volcanes de tierra firme más altos de la tierra, las cascasdas más grandes y la cordillera más larga del mundo, entre otros. |