Desde un punto de vista geológico, Centroamérica comienza al sur de la cuenca del río Balsas en México y llega hasta el río Atrato. Algo que resalta de la geografía centroamericana son las pequeñas cadenas de montañas de diferente orientación que dividen a este subcontinente en varios espacios geográficos. La clasificación topográfica de Centroamérica corresponde en gran parte a su constitución geológica. La región de Centroamérica más septentrional descansa sobre un núcleo cristalino de edad paleozoica o prepaleozoica. Los sistemas plegados de los sedimentos del Paleozoico superior y del Mesozoico son también un factor dominante de su geología. En cambio, en la zona más meridional de este subcontinente se encuentran principalmente depósitos del Cretácico. A éstos se le añaden sedimentos del Terciario acompañados de volcanismo. Es en el Terciario superior cuando ocurre una fase orogénica. El eslabón de ambas unidades espaciales lo constituye el área volcánica que influye a las dos secciones y que deshace los límites entre éstas y los forma nuevamente. La actividad volcánica coincide con intensos fracturamientos de unos eventos de tectónicas de placa jóvenes. Dichos fracturamientos se perciben desde Guatemala hasta Panamá. Desde el punto de vista espacial, Centroamérica se clasifica (según Weyl, 1966) de la manera siguiente: |