Los deltas representan manifestaciones morfológicas jóvenes, cuyo origen comenzó hace unos 5.000 a 10.000 años. La tasa de crecimiento de un delta difiere notablemente (hasta 100 metros por año). La fisonomía es el resultado del encuentro de la dinámica marina y fluvial. Con frecuencia los deltas surgen de los estuarios. La formación de un delta comieza con la primera retención de sedimento fluvial. Los factores desfavorable para el desarrollo de un delta son: fuerte corriente costera, mareas altas, fuerte descenso de la tierra firme en el mar y la carencia de una cantidad significativa de sedimentos pesados en el material transportado por los ríos. En cambio, las costas llanas de estabilidad tectónica y los lagos continentales de mareas débiles ofrecen condiciones óptimas para el surgimiento de deltas. Los sedimentos de los deltas presenta una constitución muy peculiar. En la base de éstos se encuentra grava gruesa proveniente del material erosionado de los estuarios. Y sobre este material yacen sedimentos de material de grano fino. El río de la Plata es, en cambio, todavía un embudo abierto. No obstante, en su ángulo más interno el río Paraná construye un delta. El área del río de la Plata aún no rellena en su totalidad está constituida por bancos de arena y lodo, lo que dificulta significativamente la navegación. En cambio, el cause inferior del Uruguay, un río rico en sedimento, es más bien un "lago-río" extendido a lo largo. |