Los movimientos tectogenéticos causan, por un lado, plegamientos y desplazamientos a través del choque lateral, y por el otro, fallas, formaciones de fosas y hendiduras mediante la expansión lateral o el desplazamiento vertical. El desarrollo de la teoría de la tectónica de placas ha ayudado sobremanera a entender en la actualidad las actividades tectónicas de la Tierra.
Los movimientos tectónicos —conocidos también como morfogenéticos— transforman significativamente la estructura de la corteza terrestre a través de los desplazamientos verticales y son los causantes de la orogenia, es decir, de la formación de las cordilleras. Solamente por estos fenómenos tectónicos ascienden a la superficie terrestre las rocas deformadas por los movimientos tectogenéticos para convertirse a la postre en cordilleras apreciables desde un punto de vista morfológico. Por lo general, estas formaciones están delimitadas lateralmente por fallas tectónicas.
El desplazamiento vertical puede ascender hasta más de 20 mm al año. Áreas con relieve inclinado y joven, como por ejemplo la región andina en general, pertenecen a una zona morfogenética muy activa y se caracterizan por actividades sísmicas y volcánicas.
Procesos epirogénicos son movimientos verticales de gran escala de la corteza terrestre que no deforman las capas rocosas como sucede en los otros procesos básicos del movimiento tectónico. Se trata de movimientos de compensación reversibles, con frecuencia isostáticos, que inciden especialmente en la distribución terrestre y marina. (Por "isostacia" se entiende la tendencia de la Tierra a equilibrar su peso. La erosión, pero también la desglaciación, transforman el peso de la corteza terrestre que es más liviana que el núcleo central. Por lo tanto, a medida que la corteza pierde peso, va levantándose y engruesa el manto terrestre).
Las áreas sumergidas están sujetas a una transgresión marina, es decir, las orillas del mar se inundan.
Las áreas que han ascendido causan una regresión marina y partes de la plataforma continental emergen.
De esta manera, los movimientos epirogénicos trasladan material erosionado a amplias cuencas sedimentarias y viceversa.
l amplio torce de la zona llana, causado por procesos epirogénicos, son responsables de que surjan grandes abombamientos (anteclises) y depresiones (sineclises). |