Aproximadamente un 90 % de los terremotos son movimientos tectónicos. Éstos se deben a la tensiones que se producen a lo largo de dos fallas geológicas colindantes. En el caso de materiales quebradizos, como es por lo general la corteza terrestre, la energía potencial para generar la falla es mucho mayor que la necesaria para formarla. Dicha energía excedente produce una acelerada expansión de la falla y el surgimiento de ondas sísmicas.
Otras de las causas de los terremotos son los impactos y consecuencias de las erupciones volcánicas (un 7 % de los sismos) y los sismos de colapso de significado local (por ejemplo, los producidos por el derrumbamiento de cavernas).
Se pueden diferenciar tres tipos de ondas sísmicas:
- Las ondas longitudinales o compresionales empujan las partículas paralelamente en el sentido del desplazamiento de las ondas. Estas ondas, por lo tanto, se expanden más rápido.
- Las ondas transversales o S (Shear waves) hacen vibrar las partículas verticalmente en la dirección de viaje de la onda y son más lentas que las longitudinales en casi un cincuenta porciento.
- Las ondas superficiales se extienden sobre la superficie terrestre y son las más lentas.
La secuencia de las ondas descritas en la naturaleza se pueden registrar también en un observatorio sismológico. En vista de que las rocas transmiten las ondas con diferente rapidez, la velocidad de éstas aporta información acerca de cómo está constituido el interior de la tierra y cuáles son las causas de los sismos.
La magnitud de los terremotos se calcula a través de la densidad espectral de la amplitud de la onda registrada. La escala de la magnitud es el Momento sísmico M (de magnitud) que se deduce de la mayor oscilación de un sismógrafo. Por medio de los valores de magnitud reportados por las diferentes estaciones sísmicas para un mismo evento se puede determinar el epicentro, es decir, el centro del sismo. Éste se halla directamente encima del hipocentro, el foco real del sismo ubicado en el interior de la Tierra.
La magnitud comprobada en el epicentro se calcula mediante la escala logarítmica C.-F de Richter.
Otra posibilidad para registrar la magnitud de los terremotos es la manera en que obra en la percepción humana y se basa en una escala de intensidad desarrollada por A. Mercalli. Todo sismo de magnitud considerable es provocado por unos previos de menor fuerza. No obstante, el intervalo de tiempo entre éstos y el terremoto principal es tan breve que es imposible avisarlo a tiempo. También es frecuente que después del terremoto principal se produzcan una serie de sismos cuya intensidad podría ser tan elevada como la del principal. Éstos son fuentes importantes de información para la sismología. |