Las distintas perspectivas y corrientes de las llamadas "escuelas" son especialmente notables en la geomorfología regional. La perspectiva morfológica estructural resalta las diferencias del subsuelo como fuerzas determinantes del relieve. De ahí, que Latinoamérica se divida -a grosso modo- en unidades espaciales, influidas sobremanera por la estructura regional, a saber, por el tipo, el depósito y por la transformación de las rocas existentes. La geomorfología estructural describe las formas de los relieves que han sufrido modificaciones más o menos fuertes, por los efectos de la erosión y la sedimentación. La ventaja del enfoque morfoestructural es que permite clasificar la superficie terrestre en espacios geográficos de pequeña escala. En el caso de Latinoamérica, mediante ese enfoque se ha clasificado el continente en pocas unidades espaciales. Esas unidades le confieren a Latinoamérica su carácter morfológico individual, a causa de su extensión, combinación y distribución. No obstante, es difícil hacer una delimitación exacta de tales unidades, ya que entre ellas existen transiciones y superposiciones espaciales. De la definición de la morfología estructural resulta una estrecha conexión con la distribución espacial de las grandes formas geológicas. |