Cuando una masa de magma ardiente en su ascenso choca con un lecho rocoso, la roca se calienta bajo una presión muy elevada. De este modo están dados los requisitos para que las rocas preexistentes sufran una transformación. Este proceso se denomina metamorfismo por contacto. El área en donde actúa el metamorfismo por contacto puede ascender a varios kilómetros en plutonitas grandes (por ejemplo, en los batolitos) y en las intrusivas de menor tamaño (conocidas también como lacolitos) a unos pocos metros. El gran número de rocas metamórficas (alteradas por contacto) y los grupos existentes están condicionados por la diversidad del lecho rocoso. A continuación mencionaremos tres tipos: - Las rocas calizas puras se transforman en mármol a través de una cristalización colectiva.
- La caliza impura y la arcilla calcárea se forman por la agregación de silicatos de calcio y de magnesio (por ejemplo: granate, diópsido, tremolita)
- En lechos con rocas arcillosas se originan, por ejemplo, las andalusitas, las distenas, los granates y las biotitas.
Cuanto más cerca se esté del foco del contacto, más cristalinas son las rocas metamórficas. Si ocurre una impregnación con ácido fluorsilícico se forman voluminosas córneas (hornfels) vulnerables a fracturas concoideas. Mediante dicho proceso se transforma completamente la estructura inicial. El resultado, a saber, la estructura irregular de los nuevos minerales que se han formado se llama ´hornfels´. Esos minerales son, entre otros, el cuarzo, feldespato, granate, cordierita o biotita. |