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Espacios naturales de Latinoamérica:
Desde la Tierra del Fuego hasta el Caribe
Axel Borsdorf, Carlos Dávila, Hannes Hoffert, Carmen Isabel Tinoco Rangel
Institut für Geographie der Universität Innsbruck
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 up 1 Geología, o: el universo de las rocas de Latinoamérica
 up 1.3 Geología regional
 up 1.3.1 Configuración geológica de Sudamérica
 up 1.3.1.3 Los Andes - una breve visión general

1.3.1.3.3 Andes del Sur

Los Andes meridionales están constituidos por tres elementos morfológicos en sentido oeste-este que por supuesto no se han formado de la misma manera en todas partes. La secuencia ideal de estos elementos se percibe mejor en el centro de Chile:

  • La Cordillera de la Costa
  • El "valle largo" es una fosa tectónica mas no es un "valle"
  • La Alta Cordillera

La cordillera de la costa pertenece a los componentes más antiguos (precámbricos y paleozoicos) del continente. Desde el punto de vista morfológico, la formación de su fisonomía actual comienza en el Cenozoico cuando se eleva en forma de pilar (horst) para inclinarse posteriormente. Actualmente el área de la cumbre está parcialmente disminuida o erosionada, no obstante ésta alcanza elevaciones superiores a los 3.000 msnm. Desde el punto de vista geohistórico de su estructura, esta región es una reliquia de Gondwana que otrora ha participado de manera intensa en la formación de la cordillera andina, mas se diferencia litológicamente con claridad de las rocas típicas de los Andes .

Su basamento se compone de rocas metamórficas levemente alteradas como pelitas y mica-esquistos. Más al oriente afloran rocas con un grado de metamorfismo mayor (por ejemplo gneises). Ya en el Paleozoico se metamorficza esta unidad.

Más al norte de la cordillera, la geología está determinada por series de edad paleozoica y por plutónicas del Paleozoico inferior combinadas parcialmente con capas de carbón del Terciario en el área de Concepción.

Hasta los 47° de latitud sur la geología se caracteriza por un sinnúmero de fiordos e islas. Las glaciaciones pleistocenas y recientes han marcado significativamente el relieve de esa región. Estructuras tectónicas han condicionado y condicionan los canales de drenaje de los glaciares.

El Valle Largo se extiende 1.100 kilómetros desde los 47° de latitud sur hasta Santiago de Chile. Todavía no se sabe a ciencia cierta si se trata de una mera fosa tectónica o de una fractura de graben continental en el sentido del sistema de fallas de África oriental. La zona de graben no es uniforme en su interior. Por ejemplo, al sur de Chile, en Puerto Mont, se han encontrado sedimentos cenozoicos cuyo espesor sobrepasa los 4.000 metros mientras que en la zona aledaña a Santiago el grosor de la sedimentación alcanza apenas unos 500 metros. Desde el Plioceno-Pleistoceno se ha desarrollado tectónicamente cada uno de los elementos de los Andes meridionales de diferente manera: El zócalo del graben está localizado a 500 metros de profundidad cerca de Santiago mientras que la cordillera principal asciende a más de 5.000 msnm y la cordillera de la costa se eleva hasta 1.500 metros. El Valle Largo se disgrega hacia el sur a partir de los 51° de latitud sur.

La cordillera principal es mucho más alta que la cordillera de la costa. Los elementos geológicos y morfológicos centrales son estratovolcanes constituidos por lava andesítica hasta basáltica. A medida que se asciende hacia latitudes más septentrionales, aumenta la altura de los volcanes (p.ej., el Volcán Tupungato con sus 6.800 msnm).

En las regiones meridionales se han desarrollado además de volcánicas ácidas a intermedias del Jurásico, series de rocas volcanoclásticas. Más al oriente aparecen paquetes sedimentarios de edad cretácica cuyo espesor alcanza los 7.000 metros. Estos sedimentos están constituidos de pelitas, psamitas, conglomerados y calizas, entre otras, y están levemente plegados. Durante el Terciario inferior intrusionan plutónicas que sobresalen en la actualidad como notables componentes de las montañas (grupo Balmaceda, Cerro Torre). Entre los 51° y 47° de latitud sur el fundamento paleozoico está abierto, sumamente plegado y rodeado de mantos no muy gruesos. En el norte se agregan plutónicas jurásicas, luego se sedimentan depósitos continentales y marinos y gruesas series volcánicas de andesitas y rolitas interrumpidas por productos piroclásticos. En suma, dicha secuencia jurásica-terciaria alcanza un espesor de 8.000 metros.

Cordillera frontal y precordillera en el noroeste de Argentina

Entre la precordillera en el oriente y la alta cordillera en el occidente se halla una tercera cadena montañosa entre los 36° y 27° de latitud sur. La Cordillera Frontal constituida por montañas plegadas paleozoicas tiene 800 km de largo y alturas que rozan los 5.000 msnm. Sobre el basamento precámbrico yace una serie paleozoica (devónica, carbonífera y pérmica) y volcánicas ácidas a intermedias del Permotrias. Los sedimentos continentales cenozoicos constituyen la parte superior.

La Precordillera se une con la Cordillera Frontal en el oriente. Este cordón abarca las provincias argentinas de Mendoza, San Juan y La Rioja. A diferencia de la Cordillera Frontal, sobre el zócalo precámbrico de la Precordillera yacen series marinas del Cámbrico, del Ordovícico, del Silúrico y del Devónico inferior. El Devónico superior está formado por facies continentales, el Carbónico por facies marinas y continentales y el Pérmico exclusivamente por facies continentales.

Los procesos de plegamientos en el Paleoceno y las actividades tectónicas andinas han fragmentado la Precordillera en anticlinales y sinclinales estrechos. En los paquetes de sedimentos intrusionan rocas plutónicas (del Ordovícico y del Paleoceneo inferior) y volcánicas (del Pérmico-Triásico y del Terciario).

Las Sierras Pampeanas en el noroeste argentino

Las Sierras Pampeanas toman una posición intermedia entre los antiguos cratones de Sudamérica y la joven cordillera andina. Su fisonomía morfológica corresponde a una alta cordillera joven y la edad de las rocas que afloran en la actualidad a los cratones antiguos. Se trata de montañas proterozoica-paleozoicas muy antiguas que se transforman en una gran estructura de horst y graben por las actividades tectónicas del Terciario en el espacio andino. Los horst (o pilares) tectónicos resaltan como islas en la actualidad y alcanzan elevadas alturas (por ejemplo: La Sierra de Famatina 6.250 msnm y La Sierra de Velasco sobre los 4.500 msnm). Éstos están rodeados por cuencas rellenas con sedimentos jóvenes que reciben los nombres de bolsones, valles o campos dependiendo de su fisonomía.

El interior de las Sierras Pampeanas está compuesto por mica-esquistos, pilitas y hornblendas del Proterozoico inferior y del Paleozoico superior. Granodiorita y tonalitas han intrusionado en esas estructuras rígidas. Surgen entonces las migmatitas y las pegmatitas. Encima de dicha estructura se han formado numerosas series de sedimentos. Sobre una serie continental del Paleozoico inferior con flora de Glossopteris (un vestigio del límite occidental de las series de Gondwana) cuyo espesor se estima en 3.000 metros se encuentran unos 1. 000 metros de sedimentos rojos triásicos (Talampaya) más 2.000 a 3.000 metros de conglomerados terciarios, areniscas, pelitas amarillas a rojas y rocas tufitas. En algunos lugares hay además volcánicas andesíticas y basálticas.

Sierras subandinas

Las sierras subandinas separan los Andes centrales de la llanura oriental en toda el área entre Argentina y Perú a lo largo de su eje de 1.500 kilómetros. La anchura media es de 100 km aunque puede ser mayor en el centro y en el norte de Perú. Vistas desde el oriente, las sierras subandinas se elevan levemente para culminar en un paisaje de colinas onduladas hacia el occidente. El cordón sigue las cadenas andinas.

Las sierras subandinas tienen también un zócalo paleozoico como la Cordillera Frontal y la Precordillera. La diferencia entre éstas últimas radica en que dicho basamento está cubierto por sedimentos modernos (Cretacico-Terciario) que yacen en sistemas anticlinales y sinclinales estrechos. El espesor de estos sedimentos alcanza unos 10.000 metros en Bolivia y Perú. Las estructuras recientes han sido afectadas por derivas laterales preandinas y mediante tectolineamientos, eventos que al resquebrarlas y plegarlas han trazado la fisonomía de estas sierras. En el oriente los plegamientos se sumergen debajo de las llanuras sedimentarias de la Pampa y del Chaco. En esta región concluyen los Andes.

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