Tres regiones caracterizan la configuración geológica de Sudamérica. Éstas constituyen además grandes unidades espaciales tectónicas y naturales. Dichas regiones son: los escudos antiguos, las elevadas montañas y las cuencas sedimentarias jóvenes.  La Cordillera de los Andes se eleva a lo largo de toda la costa del Pacífico. La cordillera se levanta y forma durante el Terciario por procesos tectónicos en el borde continental activo. Por lo tanto, la intensa actividad volcánica y los fuertes sismos caracterizan esta cadena montañosa. Al contrario de los Andes, las montañas centrales extra-andinas de Sudamérica son áreas de la corteza terrestre pasivas desde el punto de vista tectónico. Éstas surgieron en antiguas formaciones y son actualmente "cratónicas", es decir, no plegables. Son los escudos antiguos y restos de montañas precámbricas y también de la formación de montañas variscas. Ahí afloran rocas plutónicas o por lo general yacen capas finas de sedimentos mesozoicos y cenozoicos superpuestas sobre ellos. Finalmente hay que mencionar las cuencas sedimentarias recientes, depresiones que deben su nombre a sus tributarios principales, por ejemplo, la cuenca sedimentaria del Orinoco, la del Amazonas y el sistema de la Plata, este último con el Paraguay y el Paraná y algunas cuencas secundarias que en el clima seco del norte de Argentina no pueden drenar y otras que forman grandes ciénagas como el Pantanal. La cifra "3" es un excelente método mnemónico porque estas tres grandes zonas se dividen a su vez en tres subunidades que también se diferencian desde el punto de vista geológico, morfológico y natural. De ahí los tres grandes complejos de los Andes (Andes del norte, del centro y del sur), las cuencas sedimentarias (Orinoco, Amazonas, La Plata) y los Escudos (el de Guayana, el de Brasil y el de La Patagonia). Los sofistas se atreverían a ir más lejos y volverían a subdividir estos complejos en otras tres subunidades. Sin embargo, nosotros no tenemos el afán de apoyar vicios subclasificadores. |