En el Cenozoico se fragmenta transitoriamente Pangea. El Terciario está marcado por un proceso orogénico de varias fases no sólo en Europa —los Alpes— y en Asia —el Himalaya— sino también en Centroamérica — las cordilleras—, en Sudamérica —Andes— y en algunas islas caribeñas —sobre todo en la Española y Jamaica.
El comienzo del Cuaternario está definido por el inicio de fluctuaciones climáticas que pronto conducen a bajar los promedios térmicos entre unos 4 y 5 °C (comparándolos con los actuales). En las latitudes altas y templadas (por ejemplo, en la Patagonia), así como en la regiones elevadas de los Andes se forman enormes glaciares y áreas periglaciares. También en Centro y Sudamérica las glaciaciones dejan sus huellas.
No obstante: En vista de que la cordillera andina durante el Pleistoceno, es decir, durante las glaciaciones, no había alcanzado las elevaciones actuales, y, que sólo una parte de ella se encontraba fuera de la zona intertropical, a saber en las latitudes medias y altas, el efecto de los eventos glaciales no fue tan fuerte como el ocurrido en las cadenas montañosas altas de Europa y Asia. Prueba de ello es la Sacerglotta, una planta que durante el Pleistoceno habitaba en tierras bajas y que existe en la actualidad fosilizada a 3.000 msnm en las montañas colombianas. Esto evidencia que parte de las zonas elevadas de ese país pertenecía en esa época a "Tierra Caliente", es decir, al primer piso térmico o altitudinal de la cordillera. |