Los arrecifes coralinos pertenecen a los espacios vitales más sensibles y valiosos del mundo y cuentan con una biodiversidad mayor que la de los bosques pluviales. Los corales no soportan las aguas de algunos mares tropicales porque la temperatura de éstas ha aumentado con el calentamiento progresivo de nuestro planteta. En la actualidad ya se ha extinguido un diez por ciento de todos los arrecifes coralinos del mundo y un treinta por ciento más está seriamente amenazado por el calentamiento excesivo, la creciente suciedad y otros factores de los cuales los seres humanos son responsables. Lo mismo que las costas de mangles, los arrecifes coralinos pertenecen a las costas tropicales de estilo organógeno. Su medio está restringido a los cálidos mares tropicales —la temperatura óptima para que crezcan los corales oscila entre 25 y 30°C; si los valores superan los 34°C o son inferiores a 18°C perecen estos ecosistemas. Los corales dependen de que las aguas sean claras y ricas en oxígeno y nutrientes. Puesto que los simbiontes coralinos necesitan luz para la fotosíntesis, su crecimiento depende también de la profundidad de las aguas marinas. El límite superior del crecimiento corresponde al nivel de aguas bajas normales. Los corales no podrían resistir más de dos horas en contacto con el aire. Si los sistemas coralinos se secan, ellos perecen con suma rapidez debido a la carstificación intensiva por las fluctuaciones del nivel marino o de los movimientos de las costras calcáreas. Los corales pertenecen al árbol filogenético de los Cnidarios antozoos y sus formas, texturas y colores son sumamente variados. Un arrecife, aunque está compuesto por lo general de muchas especies diferentes de corales, surge gracias a las especies duras que crecen rápidamente. La pared exterior de cada uno de estos organismos está compuesta de cal carbónica absorbida del mar en forma diluida. En las zonas tropicales del mar sobra carbonato de calcio. La estaca coralina crece gracias a la sedimentación continua de la cal hasta llegar al nivel de bajamar. Las algas calcáreas expelen costras calcáreas sumamente duras y gruesas que fijan el techo del arrecife y forman un respaldar a lo largo de los márgenes del complejo coralino. |