En todas las regiones terrestres, también en América del Sur, el pleistoceno se caracteriza por una disminución térmica. Esta caída de la temperatura corresponde en los trópicos a unos 4° C, en las latitudes medias entre 8 y 10° C, y esto ocasiona una glaciación sumamente intensa en la Tierra comparándola con la observada en la actualidad. Se habla entonces de fases frías (glaciales), períodos en que sobrevienen fuertes glaciaciones y fases templadas (interglaciares) en las que disminuyen las masas de hielo. En las fases templadas había en general condiciones climáticas y fitogeográficas similares a las actuales y en ciertas épocas hasta más cálidas. En Sur América, especialmente en la Patagonia, se constatan cuatro épocas frías de manera análoga a las investigaciones efectuadas en el hemisferio norte. Sobre todo en Suramérica se encuentran todavía huellas glaciaciones de tiempos remotos. Hacia la era del continente Gondwana —en los períodos del precámbrico y permocarbonífero— grandes masas de hielo cubren ese territorio conformado por África, América del Sur y Australia cuyos sedimentos aún perduran. En las regiones no glaciares predomina en aquel tiempo un clima de tundra en las latitudes medias caracterizadas por suelos permanentemente helados (permafrost) y formación de escombros de hielo. Para Suramérica son importantes estas grandes sedimentaciones de loess provenientes de esa era.  |