Las rocas del precámbrico constituyen el núcleo central del continente. Las áreas que no han sufrido los efectos de los procesos orogénicos desde finales del precámbrico se denominan cratones y están subdividos en escudos y mesetas. En los escudos afloran rocas precámbricas en la superficie terrestre que no ha sido cubierta por minerales detríticos recientes. Se habla de mesetas cuando las rocas antiguas están superpuestas por sedimentos jóvenes. Para el precámbrico no existe una división estratigráfica detallada y vinculante. No obstante, los términos arcaico y proterozoico han sido establecidos. Durante la era precámbrica, Sudamérica estaba unida a África, India, Australia y a la Antártida oriental formando "Gondwana", una antigua masa continental que al dividirse definitivamente en el cretácico forma los continentes y subcontinentes antes mencionados. El resto de los continentes formaban también un supercontinente en aquella era. También evidencias sobre los primeros procesos tectónicos con que se inicia la formación de las primeras montañas. No obstante, las rocas del precámbrico afloran también en los Andes. En este caso han sido transformadas y sobreimpresas por procesos orogénicos recientes. Hace aproximadamente 600 millones de años, es decir, en el Proterozoico superior, hubo períodos glaciales cuyos sedimentos se pueden encontrar en Sudamérica, África y Australia. |